lunes, 14 de abril de 2014

Repostería ¿casera?




Preciosa magdalena, ¿verdad? Casera 100%.

Ingredientes: harina, azúcar, huevos, aceite, impulsor (Royal) y ralladura de piel de limón.

Si comparamos sus ingredientes con los de una de las magdalenas más conocidas que encontramos en el supermercado y que se promociona como "auténtica", vemos que en el caso de la segunda, la lista incluye además: agua, humectantes, gasificantes, emulgentes, estabilizantes (un montón de E's) y aromas. Eso sí, en el paquete nos aseguran que no lleva ni colorantes ni conservantes.

Mejor casera, ¿no? No obstante, esta fantástica magdalena "natural" supone una ingesta de 400 calorías (hizo el cálculo una doctora con la que di un taller de magdalenas). ¿Qué quiere decir eso? Que incluso la repostería casera, aún siendo infinitamente mejor que la industrial, es muy calórica y debe reservarse para ocasiones especiales. Aplíquese esto a bizcochos, galletas, tartas o cualquier otra cosa que horneemos.

Hoy en día la repostería casera está de moda, lo que es una buena noticia. Yo soy firme defensora de la repostería de calidad (hecha en casa o en pastelerías y obradores artesanos). No compro repostería industrial hace años,  sin embargo, al hilo de un magnífico post publicado por DeNIKAtessen sobre los colorantes alimentarios, me ha parecido un buen momento para abordar un tema muy actual, especialmente cuando en mi país los índices de obesidad infantil están alcanzando unos niveles preocupantes.

Y no es otro que el nicho de mercado que ha encontrado la indsutria alimentaria con la  "repostería creativa". Muchas marcas transmiten la idea de que es tan rápido y sencillo hacer una tarta  con sus productos, que casi te invitan a hacerlo todos los días. Aprovechan por un lado la crisis (lo hecho en casa es teóricamente más económico) y por otro ese furor por el "hágalo usted mismo" y nos venden la "ilusión" de hacer repostería en casa con ingredientes sacados de una caja o un bote. Siempre que nos apetezca. Cuanto más a menudo mejor. Y si lo rebozamos todo con pepitas de chocolate, azúcares de colores, salsas de caramelo, siropes o cremas, mejor. Ellos también te lo venden. Y se quedan tan anchos, claro. Si lo que le das a tus hijos es una bomba de calorías  es tu problema, ¿no? Al fin y al cabo nadie te obliga a comprarlo.

El tema aquí es reciente, pero en otros países ya viene de lejos.

Este es un anuncio americano de los años 50 sobre preparados para hacer bizcochos



Como nos dice esta señora tan estupenda, con los preparados de su marca, los bizcochos siempre, siempre, siempre salen perfectos.

No importa que los ingredientes básicos de un bizcocho: huevos, azúcar, harina y a veces una grasa (aceite o mantequilla) los tengas normalmente en casa y sean razonáblemente asequibles. Seguro que no te sale el bizcocho tan perfecto como el de la caja. Esa es la idea.

No entiendo estos productos y que se vendan tan bien. Son caros, tienes que añadir ingredientes y encender el horno. ¿Dónde está la gracia? Porque yo no le veo ninguna ventaja frente al hecho 100% en casa..

Estos anuncios son más actuales. Anuncian frostings o coberturas para tartas:







La repostería hecha en casa con polvos o cremas prefabricadas no solo es más cara, sino que además es una perversion del termino "casero".  Cualquier cobertura que le añadas a una tarta es un extra de calorías, si está hecha de polvos o aguanta un tiempo indeterminado en el frigorífico, tiene que llevar por fuerza estabilizadores y conservantes, así que además de calorías le añades química a tu creación.

Hacer  repostería en casa es  muy divertido, pero, como en cualquier aspecto relacionado con la alimentación, usemos el sentido común y reservemos estas estupendas tartas y bizcochos que podemos hacer nosotros mismos para ocasiones especiales. 

Porque se pueden hacer cosas riquísimas, pero no pueden formar parte de nuestra dieta diaria. Y de la de los niños, menos.




2 comentarios:

  1. Bravo! No podía estar más de acuerdo contigo. Comparto este estupendo artículo en FB. {Por cierto, no es DeNIKAtissen sino DeNIKAtessen ;) }

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    1. ¡Ya lo he cambiado! ¡Qué fallo! Te he rebautizado en todos lados.

      Muchas gracias por pasarte a leer.

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