lunes, 1 de febrero de 2016

Último post - El Taller de Juliette


Fotografía  de Carmen Díaz Quiñonero



Creo que ha llegado el día de echar el cierre, Pero no quería irme sin más, porque mis amigas  se merecen una explicación.

Escribir un blog ha sido una experiencia muy enriquecedora durante un tiempo. Llenó muchas de mis horas de mi etapa "ama de casa" (casi cinco años fuera del mundo laboral), me obligó a tener una mínima disciplina, me llevó a bucear en blogs, libros de recetas y viejas revistas.  Me dio muchas alegrías. Pero ya no. Ya no me divierte escribir un blog de cocina, no me llena seguir buscando recetas para publicar: en parte me falta el tiempo, pero sobre todo  me faltan las ganas.

Y no es porque  ya no cocine o no pase horas dedicadas a la repostería. De hecho desde hace un año me gano la vida, en un sentido totalmente literal, gracias a los bizcochos y las galletas y tengo un montón de nuevas recetas que he elaborando a diario estos últimos meses y sin embargo, ya no me apetece escribir sobre tiempos de horneado, medidas de azúcar o gramos de harina. 

Hace años yo trabajaba organizando seminarios sobre asuntos Europeos. En aquellos seminarios, financiados con fondos de la Comisión Europea, les contábamos a nuestros vecinos del sur cómo funcionaba la Unión Europea y algunas de sus particularidades como el Mercado Único,  la unión monetaria, la libre circulación de personas y mercancías o  las políticas comunes agrícolas. Visité muchas veces el Parlamento Europeo en Bruselas. En cierta manera, me sentía orgullosa de los logros de la vieja Europa frente a mis vecinos mediterráneos.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Actualmente, esa misma institución formada por 27 países, permite que mueran niños, de hambre y/o bombardeados  en uno de esos países que se encuentra sitiado por la guerra, los intereses y los fanáticos. Contempla, sin mover un dedo, como los que consiguen escapar mueren ahogados en las aguas entre Turquía y Grecia y   permanece impasible ante la visión de esos mismo niños caminando por la nieve o durmiendo a la intemperie con temperaturas bajo cero. Si el horror no era ya suficiente, hoy leo que  se ha perdido la pista sobre   miles de menores llegados sólos a Europa y de los que se presupone que han caído bajo el control de las redes  de trata de personas y que  son  con toda seguridad explotados sexualmente mientras escribo estas lineas.. 


Lo siento, no puedo seguir escribiendo sobre pasteles.

Gracias a todas y todos por la compañía estos años.

Hasta siempre.

Mónica


Las fotografías de niños en la playa sólo deberían mostrar a niños jugando.

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2 comentarios:

  1. Todo tiene un momento en la vida... Pero hay cosas que nunca deberían de pasar, que nunca se deberían permitir....
    Gracias por este tiempo que nos has dedicado, gracias amiga.

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