viernes, 3 de marzo de 2017

Ha pasado un año







Casi 13 meses. El mundo sigue siendo un lugar horrible y  maravilloso. Repugnante y  sorprendente, a partes iguales. Nada ha cambiado desde mi último post.

Hace unas semanas que la idea de reabrir el blog empezó a rondarme. Sí, es un poco extraño decir que te vas y más tarde volver. Pero a mi  familia y algunos buenos amigos les parece muy bien, así que no debe ser tan mala idea. 

Una persona muy especial me hizo llegar un mensaje hace unos días. Me dijo (con mejores palabras que éstas)  que todos tenemos un propósito en la vida. Una misión. 

Si con tu blog ayudas a que alguien prepare una tarta para el cumpleaños de su hijo, tal vez lo que haces no sea una  total frivolidad .

He pensado mucho en lo que me dijo y en lo que he vivido este último año.  

He entendido que hacer de tu hobby tu profesión no siempre es una buena idea. No me gusta  hacer repostería por obligación y ya no lo hago.

He  descubierto que mejorar la alimentación para mi familia es una prioridad y que el blog puede ser una buena manera para transmitir lo que aprenda a partir de ahora.

También echaba mucho de menos bailar y ahora lo hago todos los días.

Bienvenidos a mi casa de nuevo.


Gracias a Esther por su mensaje. Deseando conocerte.


3 comentarios:

  1. Gracias a ti Mónica por hacer que merezca la pena escribir un blog ;-)
    Me gusta mucho tu nueva línea editorial. Te leeré seguro. Un abrazo.

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  2. Encantada de verte por aquí. Yo me iré a visitarte al tuyo :0)

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